miércoles, 7 de enero de 2009

** Un dia como cualquiera **

Hoy como siempre mi día empieza.
Abro lentamente los ojos esperando que el dia no ha llegado y que la noche aun adorne el cielo con su oscuridad ya que deseo dormir un poco más.
El despertador es un traidor ante mis deseos y suena hasta hacerme caer en la realidad de que esa oscuridad en el cielo ha sido reemplazada por un sol vivaz que marca el inicio del dia, no tengo otra opción que abrir los ojos por completo.
Me ducho y me visto como siempre, nada cambia dentro de estas paredes que conforman mi casa, aqui todo es igual.
Afuera todo es diferente.
Al salir respiro profundamente antes de dirigirme a mi destino, siempre saludo a quienes conforman el circulo de vecinos adyacentes a mi hogar, algunos sonrien otros solo levantan la mano, al fin de cuentas todos incian la jornada de una manera muy peculiar.
Tomo el autobus, pago mi cuota y busco lugar para sentarme, el transporte trae varios pasajeros por lo que dudo un poco si encontrare lugar asi que opto por ir hasta el final de este y permanezco de pie. A veces maldigo que en este nuevo milenio ya no exista la cortesia.
Todo cambia cuando bajo del "bus" y tomo el tren subterraneo, mi cara comienza a iluminarse, pienso mil y un cosas, miro fijamente la hora y confirmo que aun puedo llegar a tiempo.
Compro el boleto y me apresuro a la fila para entrar a la estación, miro de reojo el numero de vagones que conforman el tren y como siempre eligo el numero tres... dentro del tumulto de gente trato de localizar a una sola persona...
Mujeres, hombres, niños. Estudiantes, trabajadores, amas de casa, profesionistas. Tantas caras en un lugar tan pequeño. ¿Sera que la hora ha pasado?. No... ya te he encontrado.
¡Ahi esta!, como siempre se encuentra recargado en la puerta del vagón, su cara da un poco al vidrio que conforma esta misma, su vestimenta no es casual sin embargo tampoco es un desastre de la moda... para mi se ve genial.
De Lunes a Viernes esta es mi cotidiana rutina pero a la vez tambien es mi cotidiana alegria.
Nunca he tenido el valor para acercarmele, mi barrera de temor y pena comienza cuando trato de cruzar parte del vagon, trato cada dia de super esta división pero mi corazón siempre se acelera cuando mis pies dan pasos de acercamiento y esto impide que llegue a donde se encuentra él.
Nuestras miradas se cruzan pero siempre soy yo quien desvia los ojos y los coloca en dirección al piso y los cierro, él solo suspira y aparta la vista.
"Es una tonta". Eso creo que piensa.
Pero no fue asi, hoy todo ese pensamiento negativo salio de mi cabeza cuando se acerco.
"No te conozco y ya te echaba de menos". Me dijo cuando se encontraba frente de mi, mi mente no reaccionaba y de mi boca solo salian sonidos raros. Balbuceaba y tartamudeaba.
"Siempre rechazo el autobus directo y tomo este tren". Me dijo directamente, yo solo me sonrojo y bajo mi cabeza quitandome de su penetrante mirada... solo puedo sentir sus manos tomando las mias. Vuelvo a mirarlo algo sorprendida y el solo me sonrie expresando en su rostro un "Todo esta bien".
El tiempo se detiene, ya estamos llegando.
Un tunel se aproxima, mi vida ha cambiado, mis sueños mas profundos se han realizado y un dia especial ha empezado.
Se aproxima la oscuridad, la luz de apaga de pronto.
Un estrepitoso ruido es lo ultimo que puedo escuchar cuando sus manos fuertemente siguen junto a las mias.
Despierto buscando su rostro, la poca luz dentro del caos me hace divisarlo, esta justo enfrente de mi aun sosteniendo mi mano, se ve preocupado pero me armo de valor y tomo su rostro... lo beso rosando lentamente sus hermosos labios. Acaricio un poco su rostro.
"Te amo". Le escucho decir.
Sonrio y con mi mano aun en su rostro él la junta con la suya y asi sostengo un poco de aire y tratando de articular alguna palabra logro regarla el ultimo suspiro de mi corazón.
"Gra...cias...". Fue lo ultimo que pude decirle antes de cerrar mis ojos para no abrirlos nunca más.

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