lunes, 26 de enero de 2009

** Time vs. Life **


Reflejos del pasado que alumbran el futuro.



Siempre recordamos el pasado cuando algo en nuestra vida desequilibra el balance en el que estamos acostumbrados a vivir. Cuando nuestro entorno se afecta por algo fuera de él es cuando hacemos una ojeada a lo que ha sido nuestro trayecto en este mundo y al final nos damos cuenta que día a día debemos estarle muy agradecidos a Dios de que aun estamos aquí.

Hace ya casi una semana que falleció Carlita. Se podría considerar que era una de las más pequeñas amigas de la infancia que tenía, en todo este lapso desde su muerte hasta hoy me di cuenta de que no solo yo recuerde todos los buenos momentos que vivimos en ese parque de juegos… nuestra amada calle. Para mi y mis vecinos esta dura perdida fue motivo para que todos juntos remembráramos aquella infancia que tanta felicidad nos brindó.

Mi hermano y yo llegamos a nuestra vivienda teniendo nueve y seis años respectivamente, éramos unos chiquillos que felices iniciaban una nueva etapa.

No pasó mucho tiempo para que hiciéramos amistad con los pequeños que vivían frente de nosotros y así como los que al lado tenían su morada… como recuerdo cuando jugábamos “béisbol” a nuestra manera, a veces haciendo trampa y siendo abucheados por todos, algunas otras veces acompañados de adultos hacíamos competencias entre bandos… siempre riendo y terminando el día con la satisfacción de haber gastado energía en una aventura infantil. Siempre esperando el nuevo día para poder regresar a ese campo de fantasías imaginarias.

El burro bala, el avioncito (tira leche), la cuerda, el basta, etc. Tantos juegos memoriales se arremolinaron en mi cabeza… pero así como fácilmente recordé el golpe que me trajo de regreso a la actualidad fue igual de fuerte, deje todo eso en el remolino de lo antiguo y mi ser volvió al presente. El espejo se había roto y todas esas etapas regresaron a estar selladas.

Crecimos eso es un hecho. Todos hicimos una vida. Muchos se quedaron… otros tantos partieron. Quizás como yo partieron a otras tierras en busca de mejorar y otras como Carlita partieron rumbo al más allá. Extraño mucho aquellos días pero se que por algo dios hace las cosas y se que aquellas personas a las cuales aprecie están mas que tranquilas además lo que más me llena de paz es que allá en el cielo se encuentras alguien que les tendera la mano y les dirá que todo esta bien. Mi madre.

Descanse en paz

Carlita. Pequeña Muñequita. Estrella en vida. Ángel en el más allá. Gracias por tu sonrisa y por todas tus atenciones. Vida por vida. Unos mueren y otros nacen… mis pequeños hermanos son una bendición que tu viste en vida y los cuales te regalaron un beso de inocencia antes de tu partida. Gracias por quererlos. Gracias por estar ahí. Gracias por haber sido quien eres… sobretodo gracias por haber vivido como lo hiciste. Muchas Gracias.

“De la mano nos tomábamos, jugando y riendo. De la mano nos saludamos después de mucho tiempo. De la mano nos despedimos aquella última vez. Una sonrisa sincera nos dimos. Mutuamente nos deseamos buen viaje. Yo aquí y tu allá…”

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